Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.
















Edgardo Lois x Alejandro Lois

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

viernes, 24 de julio de 2026

Indio Solari: Fijate de qué lado de la mecha te encontrás





Hubo una última carta del Indio Solari. Pensé, sentí el impulso de que tuviera lugar en esta contratapa de Desde Boedo. El pensador, el artista creador, escribió. Palabra de poeta: 

 

Hay ruidos de platos vacíos en la Argentina.

Un sonido áspero.
Como ascensores cayendo dentro de hospitales apagados.
Como tizas partidas sobre pizarrones gastados en escuelas que ya no llegan a fin de mes.

Y mientras desde arriba venden épica financiera con sonrisa televisiva, abajo la realidad mastica gente.

Los jubilados cuentan monedas como si fueran balas sobrevivientes de una guerra perdida.
Les licuaron la vida despacito.
Primero los remedios.
Después la comida.
Después la dignidad de tener que elegir entre calefacción o un paquete de arroz.

Y todavía aparecen predicadores del ajuste diciendo que el sufrimiento “era necesario”.
Como si el hambre fuese una materia universitaria.
Como si ver ancianos revolviendo descuentos fuera parte del equilibrio fiscal.

Los laburantes tampoco llegan.
El sueldo dura menos que un semáforo en verde.
El consumo se desplomó porque ya no se compra: se sobrevive.
La heladera parece un teatro abandonado después del saqueo.

Y en las calles hay persianas bajas como párpados cansados.
Construcciones detenidas.
Fábricas respirando por tubos.
Comercios vacíos donde antes había ruido de monedas y olor a pan caliente.

La recesión avanza como hollín pegado detrás de las paredes.
Silenciosa.
Espesa.
Entrando en las casas mientras algunos influencers del mercado festejan numeritos como si la economía fuera un videojuego sin cadáveres.

También le metieron motosierra a la educación y a la salud.
Universidades asfixiadas.
Hospitales universitarios peleando por insumos básicos.
Docentes agotados enseñando entre ruinas presupuestarias y techos que lloran goteras.

Pero en la televisión hablan de libertad.
Siempre libertad.
Aunque millones estén cada vez más presos del miedo, de las deudas, de la angustia de perder el trabajo.

Y entonces aparece el gran truco del circo:
hacerte creer que la crueldad es valentía.
Que insultar es gobernar.
Que destruir es sincerarse.
Que el ajuste sobre los cuerpos cansados del pueblo es una especie de purificación divina.

Hay fanáticos aplaudiendo el incendio mientras el humo les entra por debajo de la puerta.
Gente defendiendo verdugos porque aprendieron a odiar más de lo que aprendieron a pensar.

Y lo más oscuro no es el personaje delirante que grita desde el escenario.
Lo verdaderamente oscuro es una sociedad agotada, partida, furiosa…
que empezó a normalizar que le rompan el alma a los más débiles mientras le llaman “cambio” al derrumbe.

La Argentina no se está quedando sin plata solamente.
Se está quedando sin alma.
Sin paciencia.
Sin futuro.

Y cuidado…
porque cuando un pueblo ya no siente el dolor del otro,
el monstruo deja de gobernar desde arriba.
Empieza a vivir adentro de todos.

 

Indio

 

Agranda el vacío que enturbia. Crece la entidad que devora. Es cuando mil veces maldita la muerte. Fundido a negro. Un herida. Un tajo entre las palabras. La necesidad de bocetar la herida. Toma aire la ausencia. Ha muerto el Indio Solari. No digo nada. En la luz amarreta de la mañana. Profundo el silencio. Estoy solo. Afuera el mundo cruel. Apenas una garúa en los ojos. Enseguida la memoria se brinda al rescate. La presencia del Indio como referente de la cultura. Artista. Testigo. Maestro. En los días en que mi identidad tomaba cuerpo y almas. Un puñado de almas. Una ricotera. Hace poco más de veinticinco años que por única vez asistí a una misa. Soy creyente, ahora, hoy, en la mañana triste que avanza. El estadio como altar de lo desesperadamente humano. “Todo preso es político”. “Ángel de la soledad y la desolación”. “Las más lindas piernas que vi”. “Cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón”. “Rara vez esta vida tiene sentido, amor”. “Fue por una lluvia que realmente moje”. “Vivir solo cuesta vida”. El día continúa. Parte de una novela eterna.