Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

domingo, 15 de marzo de 2009

El álbum del presidente


Los discípulos de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes se honran dedicando á su digno y querido Presidente este humilde obsequio, fruto de los estudios seguidos por cada uno de los firmantes en la institución por él presidida.
Crea el señor Gallardo que en la mente de cada uno de los que contribuyeron á la confección de este album, no se atribuye á la obra otro mérito que el que pueda tener como prueba de muy sincera gratitud y cariño hácia la persona de su Presidente.
Acepte, pues, como tal la ofrenda, despojada de valor en la forma, pero encerrando en el fondo un sentimiento que sólo pueden despertar aquellos que, como el señor Gallardo, sacrifican tiempo, intereses y paciencia en pró de unos cuantos obreros modestos del arte, tan abandonado por todos en esta nuestra patria.
León Gallardo, el presidente de Estímulo de Bellas Artes allá por 1891, era quien pagaba el alquiler del lugar donde funcionaba la institución y quien pagaba los sueldos de los profesores: Reinaldo Giudici, autor de La sopa de los pobres, y Ángel Della Valle, autor de La vuelta del malón; las dos obras pertenecen al Museo Nacional de Bellas Artes.
Desde el techo de una de las vitrinas de la biblioteca de la Asociación, cuyo edificio en la actualidad está ubicado en la esquina de Maipú y Córdoba, da su presente el busto de León Gallardo, obra realizada por el escultor Juan Arduino. A un lado de la figura hay otro mueble: de gran porte, pesado, también de puertas vidriadas y lleno de libros. Los vidrios terminan con los misterios, pero no así la madera y mucho menos un mueble como el descripto.
Fue detrás de ese mueble que en el año 1985 se encontró un álbum-obsequio dirigido al señor Gallardo. Los extraños caminos del papel y el cartón en el momento de sus históricos y cíclicos deslizamientos no impiden el interrogante: ¿por qué el presidente Gallardo no se llevó la carpeta? Las palabras escritas por los alumnos en el texto de presentación, imagino, habrían hecho que el señor Gallardo atesorara el obsequio con sincera emoción. Quizá el motivo esté anotado en el busto de Arduino; en su parte trasera se consigna la fecha de muerte de Gallardo: 14 de junio de 1892.
Los dibujos que componen el álbum están firmados, muchos son de una calidad innegable, y entre los apellidos que se leen con claridad se encuentran: R. Cánepa; D. G. del Castillo (julio 31 de 1891); Santiago Queirolo (misma fecha); Alfonso A. Forns (agosto 7, 1891); Vicente Barone; Santiago Gilardone; Francisco Marzorati (agosto 10, 1891); Alejandro Deffis (julio 27, 1891); L. Colombo (julio 1891). Todos los trabajos fueron realizados en el mismo año; las preguntas: ¿cuándo se armó el obsequio?, ¿quién puede saber si llegó a manos de León Gallardo?, ¿fue la muerte del destinatario la razón por la que los dibujos siguen en la institución?
Algunas preguntas más, ¿cuándo la historia o el misterio de la historia quiso o mandó a que el álbum se deslizara tras el mueble de la biblioteca?, ¿quién llevó el álbum hasta el edificio actual?, ¿cuántas personas olvidaron la presencia?, ¿quién pudo dar noticia de la desaparición y calló?
Pero todavía falta una pieza en el rompecabezas, y el faltante no es la solución, sino otra pregunta sin respuesta. La Asociación guarda muy poca información sobre su historia, el cuento aparece quebrado y muchas son las puntas que al parecer se pulverizaron: hay un documento escrito por Ofelia Manzi que abarca desde la fundación, 23 de octubre de 1876, hasta el año 1905. Luego hay testimonios parciales. La historia de Estímulo de Bellas Artes aparece pintada entre sombras. Faltan algunos libros de actas, y en otros el trazo se hace ilegible. El juego de la memoria tiene sus riesgos.
Del material disponible se desprende la siguiente seguidilla de direcciones en las que funcionó la escuela de arte. En 1876 tenía su sede en los altos de Moreno 360; en 1881, en los altos del Teatro Colón; en 1888, en Lavalle 59; en 1898, en Florida 783, en los altos de las Galerías Pacífico; luego en el Pasaje Barolo; después en el barrio de Barracas; en 1938, en Bernardo de Irigoyen 553; y recién en 1940 llega a su edificio definitivo. No existe un registro certero del día de cada apertura, y tampoco el rastro calendario de cada mudanza. Entonces, ¿en qué lugar, Lavalle 59 o Florida 783, los alumnos decidieron el álbum-obsequio para el presidente Gallardo?
La casualidad quiso que días antes de entrarle a esta parte de la historia de Estímulo de Bellas Artes, me encontrara leyendo el libro Campo Santo del escritor alemán W. G. Sebald; entre sus artículos figura El remordimiento del corazón: Sobre la memoria y crueldad en la obra de Peter Weiss. Sebald anota que Weiss, pintor y escritor, es autor del libro La estética de la resistencia, y que desde sus páginas se enfrenta con “el arte del olvido”. Dice Sebald que para Weiss: [...] Escribir es intentar, a pesar de todos nuestros “desfallecimientos” y “ausencias”, “mantener el equilibrio entre los vivos con todos los muertos que llevamos dentro, con nuestro lamento por los muertos y con nuestra propia muerte, que tenemos ante los ojos”, para activar el recuerdo, que es lo único que justifica la supervivencia a la sombra de la montaña de culpa. Sebald arriesga su certeza: Sin embargo, la obra de Peter Weiss demuestra, con mayor claridad que la de cualquier otro contemporáneo, que la memoria abstracta de los muertos puede poco frente a las tentaciones de la pérdida de la memoria [...].
El enfrentamiento es duro; en la calle, en cada uno de los días, se libra la partida de ajedrez entre la memoria y la desmemoria. Son tiempos en que es necesario recuperar más de una de las llaves utilizadas por nuestros muertos. Es mentira que sólo descontando memoria, podemos hacer lugar para la nueva. Sin darnos cuenta nos llevan, miserias globalizadas mediante, a la lógica de la memoria que hace posible la computadora, los celulares o los mp3: borrar aquello que parece obsoleto, tachar, olvidar (ahí la flecha indicadora), y sólo dar lugar (oportunidad) a lo nuevo, a lo recién plantado.
¿En qué lugar, el 25 de julio de 1903, mientras esperaba para dar una clase, murió el ya director Ángel Della Valle?, ¿en qué lugar daba clases a esos alumnos que llevaron, prácticamente a mano, su ataúd hasta la Recoleta? La historia no me dice dónde, pero cuenta del gesto de sus alumnos.
En junio de 1940, con motivo de la inauguración del edificio definitivo de la Asociación, se organizó una muestra con obras de los socios fallecidos de la institución. La historia dice que dos muertos: los profesores Reinaldo Giudici y Ángel Della Valle, luego de la muerte de León Gallardo, dejaron de cobrar un salario y siguieron enseñando gratis.
La historia dice que en apariencia ninguno de los firmantes del álbum-obsequio logró destacarse como plástico. La historia dice que quedó, como siempre, la felicidad por el trabajo realizado. Obreros modestos del arte, se autodefinen en el mientras tanto del feliz intento.
De activar el recuerdo se trata, el mismo Sebald afirmó en una entrevista: Recordar a los muertos nos distingue de los animales.
Son alrededor de sesenta dibujos. Lápiz suave, sombra marcada. Cartulinas vestidas o rodeadas, tomadas, por fantasmas nacidos en el amarillo del abismo. Pedazos faltantes en los bordes de las obras, quebraduras de los blancos sobrevivientes. Sin embargo, es sabido que el tiempo se pinta, se escribe, se actúa, para que alguien, algunos, lo refunden en la memoria. Y para que la noticia de la nueva fundación sea luego contada en un café, en un periódico de barrio, en una radio, en una Ciudad Autónoma toda, a los que no estaban enterados.
Una marca, una señal, una pista, el dato cierto: en la esquina de Maipú y Córdoba, dentro de la Asociación Estímulo de Bellas Artes, en su sala de exposiciones, habrá un grupo de artistas muertos que expondrán sus obras.
Llegó el momento para que la muestra se hiciera realidad. Los trabajos fueron restaurados hasta donde fue posible y protegidos para ser exhibidos. Todo está listo.
Desde el seno de la actual Comisión Directiva de la Asociación se afirma que se organizó la muestra en homenaje a León Gallardo, a los profesores Giudici y Della Valle, al escultor Juan Arduino y a los alumnos. Se afirma también que otro mundo es posible, siempre y cuando se esté del lado de la memoria.
En esta Ciudad Autónoma, en este país, se inaugurará el 6 de abril la muestra donde se podrá contemplar la totalidad del álbum-obsequio para el señor León Gallardo. La exposición permanecerá abierta hasta el 30 del mismo mes.