Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

viernes, 31 de agosto de 2012

Una historia para Julia (XVII)

Ya te había hablado de la memoria, de ese lugar que vamos construyendo con los recuerdos, y ahora otra vez aparece la palabrita, el lugar, porque la memoria es palabra y lugar, es refugio amigo, nuestra casa, es la panza de mamá y el misterio. Hoy es viernes y estoy solo en casa. El miércoles a la tarde mamá Evangelina te llevó a Gualeguay, a la casa de los abuelos Olga y Gustavo. Desde que naciste que mamá te quiere llevar a su barrio, para que veas las calles por donde ella anduvo desde que era bebé hasta que fue una mujer. El miércoles se fueron porque además, por trabajo, mamá tenía que ir dos días a Rosario, que queda a tres horas de viaje desde Gualeguay. Escribo mientras estás en Rosario, a tus cuatro meses. Las tres viajeras, porque las acompaña la abuela. El sábado vuelven a Gualeguay, y el lunes, después del mediodía, viajo para encontrarme con ustedes. Vamos a caminar por la orilla del río, vamos a ir al Náutico, vamos a comer pizza en la Apolito. Vamos a ir a esos lugares tan queridos por mamá Evangelina. Así como ya estuviste en mis barrios, Boedo y San Cristóbal, hoy te toca saber del barrio de mamá. Así es como se construye la memoria, respirando aires diferentes, escuchando nuevos sonidos. La memoria es amiga, Julia, tan amiga como la lluvia, como las palabras. Y además, la memoria sirve en momentos como este, en que me siento al escritorio para escribirte, en soledad, sabiendo que no estás, porque en la cuna no hay señales de que te despertaste, porque tus muñecos amigos mantienen en calma sus posiciones de trapo, porque no estás en mis brazos, porque me faltan tus sonrisas en directo, pero claro, tengo la memoria, y en ella, desde ella, las veo, las tengo, las beso, siempre conmigo, porque estamos en Boedo, San Cristóbal y Gualeguay, porque estamos en nosotros, porque felizmente somos memoria.