Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

domingo, 12 de octubre de 2014

El amanecido de Leopoldo "Teuco" Castilla (Libro recordado, Diario Tiempo Argentino: 12 de octubre 2014)



La emoción me gana cuando recuerdo El amanecido. Recuerdo al Teuco Castilla diciéndome que escribió sus poemas en las amanecidas. Y me digo que en esos amaneceres el poeta logró la maravilla: “Y estoy yo, ateo, sin iglesias, / milagroso”. Siempre tomo el libro, lo abro al azar, espío unas líneas. El Teuco sonríe y mira, ay, la mirada del Teuco: en la palabra sus muertos, su tierra, la infancia, felices las obsesiones del poeta. “Hay que entrar callado: la muerte es otro monte”, aconseja; “Dentro de sus hijos, indefenso, / dura el padre, / intruso en su propio nacimiento”, revela. El Teuco me habla cada vez que abro su libro, porque no resisto la tentación de entrarle a la memoria de la sangre y el paisaje. Hay un hombre apasionado detrás de esta poesía, de este libro fundamental para entrar y salir de la vida y la muerte. Maravilla del recuerdo, hallazgo vital en cada verso. Por eso lo recuerdo: me invita a vivir y a morir en la poesía de un lugar, un tiempo, de un alma milagrosa de ateo.