Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

miércoles, 26 de junio de 2013

Una historia para Julia (XLI)

El 22 de mayo a la tarde: uno, dos y tres. Tus primeros pasos entre los puertos más cercanos: mamá y papá. Hasta ese momento nuestra maravilla consistía en ser testigos del instante en que soltabas amarras y te quedabas paradita sola. Acentuabas el logro,  para festejarte y para contar con nuestra atención, con un gritito agudo de felicidad. Ahí estabas, puro brillo, porque te dabas perfecta cuenta de la novedad. Después del grito te mantenías un ratito con sonrisa y tensión al tono. Luego volvías al apoyo. Sabés, ver cómo venís caminando hacia mí, apuradita, brazos que se agitan y pasos cortos, es de las imágenes más maravillosas de las que he sido testigo. Te cuento que en esta vida he visto maravillas: vi la cara de mamá cuando le di el primer beso, vi el punto final de una novela que me llevó cinco años escribir, vi la felicidad en personas que quiero, ja, pero ver cómo caminás hacia mis brazos: tu sonrisa, la mirada, la emoción, sí, hija, como te decía, he visto maravillas en el cielo de este mundo.