Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

lunes, 22 de mayo de 2017

Pájaros muertos

Domingo. Preparaba el desayuno cuando escuché un choque violento contra uno de los vidrios bajos de la puerta-ventana. Dos pájaros agonizaban sobre el piso. Muertos. La violencia del impacto me descolocó, cuando vi los pájaros en el piso me ganó la pena. Sangre. Junté los cuerpos casi sin respirar. El agua lavó los trazos del rojo. Cerré la puerta-ventana, y miré hacia ella desde afuera, en ese momento de sol y felicidad de día que parecía tan claro. Vi que sobre el vidrio se reflejaba, como si de sueño maravilloso se tratara, la continuación del jardín que tenía a mi espalda. El jacarandá joven y el espinillo estaban detrás y delante del observador. Dos pájaros engañados por un artificio de construcción. Perder la vida por rebote contra la realidad a la que los llevó el engaño. Volaban distraídos, pienso, sin tanto compromiso con el arte de la atención que aconseja todo vuelo en esta tierra confusa.