Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

jueves, 9 de enero de 2014

Finirla (La foto, Tiempo Argentino 05/01/2014)


A todos nos llega. Habrá que finirla, muchacho, avisaba Julián de Buenos Aires. En el barrio de donde vengo había un sabihondo que también te la explicaba. A los más limpios de alma, a los acechadores de la suerte, a los poetas melanco, y a los turros, a todos en esta fauna de la vida, les llega su Parca, la demócrata. Se lleva al rico que anota un día más de ostentación; chau para el pobre en sus dos categorías: el que sólo se lleva su verdad ácrata, y el humillado que parte con un chamuyo de domingo bajo el brazo. Funeral de lujo escuché que tuvo un astronauta ruso. Eterno el diquero en la órbita, sin aire no hay bichos. En cambio por estos lares sobra el aire y viene cargado, porque el bicherío presto se reúne adentro y afuera. Cuanta más moneda tenés más bichos juntás. La moneda tiene aroma, también la madera de mucho lustre. En el barrio que más quiero hubo un pintor que compuso un paisaje de La Boca en el interior de su sobretodo. Distinto hizo el fileteador que le mandó fioritura a la cáscara. Exhibía los navíos, uno para su mujer, en el living de su departamento en San Telmo. Es distinto irse en colores que en brillo de madera casi espejo. En mi caso elegí la palabra: tengo la receta de una rápida memoria escrita en un papelito para que bien encaje en la pilcha de todos los días. Y eso sí, encajonados los recuerdos, me voy para el fuego. Para hacerme humo y ceniza. La escritura es mi manera de sumar historias en la historia de la ciudad. Finirla como hoja y tinta, si es posible en letra de molde. Con la mirada detenida en el corazón de la llama. Escribiendo colores.

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