Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

viernes, 30 de octubre de 2015

En pocas palabras 1

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Sobre un río de adoquines, que corre a diez cuadras del río Gualeguay, en la calle San Lorenzo, Catón recibía al cortejo fúnebre. ¿Quién es el finadito?, preguntaba. Olvidaba el nombre al instante e iniciaba el camino hacia el cementerio. Una vez acompañó a un niño muerto. Era un indiecito como yo, de las tierras blancas, le dijo un muchachito de unos doce años. Catón sabía: mucho río, laguna y arroyo, también había mucho ahogado. Catón tenía cara de perro amigo, hablaba poco, vivía en la puerta grande de la iglesia. Tenía madre. Cuando murió no tuvo necesidad de acompañante.

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