Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

martes, 23 de octubre de 2012

Una historia para Julia (XXII)

Café Margot, acrílico de Rolando Lois

Mantuve la tranquilidad. Estaba feliz, emocionado, no sé cómo las lágrimas contuvieron el último paso. Por primera vez te sentabas a una mesa del café Margot. Ya habías estado en el Cao, que es lugar amigo y que mucho me importa habitar. Pero el Margot es, de acuerdo desde dónde se mire, mi origen. El Margot, o sea, Boedo. Y ahí estabas vos, Julia, mi hija, en la trastienda del café que ahora lleva el nombre de Carlos Caffarena, un buen tipo que hace poco se fue de maestro para el barrio de la memoria. Fue en el Margot donde conocí dos amigos fundamentales en mi vida de escritor, te diría que de la mano de ellos pude fundar mi propia Buenos Aires: el poeta Rubén Derlis con sus libros, y Mario Bellocchio con su periódico Desde Boedo. Era sábado al mediodía, almorzábamos, y vos pediste tu parte. Mamá Evangelina estaba de espaldas a la puerta de dos hojas que da al pasaje San Ignacio. Te acomodó sobre tu costado izquierdo y entonces vi la foto a contraluz: en la penumbra: tu carita, tu mano asegurando la teta, el pezón al aire, el minuto previo. Tomé una primera foto, sin flash, cuando ya estabas en lo tuyo. Pero percibiste mi movimiento. Ah, tu curiosidad, Julita, y sucedió que tomé la siguiente foto justo cuando dejabas la teta para intentar ver quién era el que te espiaba. Tu cara revela sorpresa ante la intromisión. Me guardo esa mirada. Más arriba, la sonrisa de mamá. Atrás, la luz que rebotaba en los adoquines del pasaje. En el Margot, en Boedo, pensé en gente querida que habitó y que habita mi origen: el Profe Ricardo, el Gordo González, el Gallego Guillermo, el mozo Osvaldo, el abuelo Rolando, el Tata Cedrón, el poeta José Muchnik, el fotógrafo Eduardo Noriega, el historiador Diego Ruiz, el pensador Otto Carlos Miller, el memorioso Alberto Di Nardo. Todos en mi mesa de origen, espacio y tiempo que tus ojos vieron por primera vez.

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