Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Una historia para Julia (XLVIII)

En un recreo hasta ahora no anotado de este invierno, es decir, solcito, nada de viento, y una verdadera apariencia de primavera, fuimos con los abuelos Olga y Gustavo, y mamá Evangelina hasta el Náutico. Creo que ya te conté que el Club Náutico Gualeguay tiene mucho que ver con la infancia de mamá. La tarde estuvo perfecta para tus gritos de alegría en la hamaca, y para una novedad: el río. Y a la presencia del agua y los pájaros en la otra ribera, descubriste la arena cuando caminábamos bien cerca de la orilla. Te sentaste y empezaste a escarbar, y a desgranar pequeños terrones de arena. Se me ocurrió entonces buscar alguno más grande para tirar al río. Primero llamó la atención el impacto, y enseguida el dibujo en el agua. Mirabas muy interesada, pero te aseguro que esa tarde en realidad escuchaste la música apacible que se movía sobre el agua del paisaje.

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