Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

miércoles, 29 de enero de 2014

Una historia para Julia (LII)


Hace unos tres meses tuviste algunos días de escondite y refugio. Tus desapariciones hasta ese momento consistían en taparte la cara con las dos manos o con un trapo: pañuelo, repasador, remera o pantalón. No está, Julia, repetíamos a coro, hasta que nuevamente regalabas la sonrisa y decías algo cercano al “Atá”. El escondite en cuestión, entonces una vuelta de tuerca en las artes del borrarse, estaba ubicado entre el sillón y la puerta corrediza que da al patio. Te acostabas en el piso -te encanta el fresquito de la baldosa y no importa la estación- y el espacio rectangular te cubría a la perfección. No está, Julia, decíamos, y vos nada, te demorabas y te demorabas, hasta que decidías pararte y asomar la cabeza por sobre el costado del sillón. Sabés salir de escena, y esto es algo bueno. Verás que la vida también tendrá lugar para el refugio, un lugar, un encuentro privado con diversos usos. A veces a esconderse. A veces a hacer frente. ¿Cuándo una cosa o la otra?, no tengo dudas de que vas a saber decidir, lo sabe todo aquel que se conoce a sí mismo.

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