Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

miércoles, 29 de enero de 2014

Una historia para Julia (LVII)


En estos veintiún meses de Julia, tus palabras son: mamá, papá, gato o tato, babau, moto, nena, Cata: tu prima, mirá, agua, dame, pato pato: cuando te vamos a hacer: al agua pato en la bañadera que te regaló la Rusa. Y hay una palabrita que necesita una mayor explicación, y que a papá se le pegó: “titó”. Cuando algo se cae de tus manos, cuando algo se rompe contra el piso, cuando la mona Jacinta se cae del cochecito en el que pasea: todo eso se gana un “titó”. Cuando a papá no le gusta una frase, titó, cuando se acaba la botella de tinto, titó, cuando estaba interesado en escuchar o terminar de leer algo, y vos venís con un lápiz, una pelotita o un libro para mirar, titó papá, y ni hablar las veces que titó mamá Evangelina. La vida entera, verás querida hija, es un jardín de titós. Hay que hacerles frente, y es la mejor manera de andar: sabiendo que existe “titó”.

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