Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

miércoles, 29 de enero de 2014

Una historia para Julia (LVIII)


Cuando te ayudo a sostener la mamadera, vos jugás con tus deditos entre los míos: roces leves reconociendo formas, y mi presencia en la oscuridad. Cada vez que sucede, papá se va a su infancia. Recuerda Martín Coronado, la franja de tierra al costado de la vía y los yuyos de altura mediana que saludan el tren. Papá recuerda este paisaje porque entre esos yuyos, en verano, en la noche más pura, volaban infinidad de bichitos de luz. Yo avanzaba mis manos de pibe entre las luces diminutas: así los roces leves. Yo, menos oscuro, reconocido por tu vuelo.

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