Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

jueves, 13 de marzo de 2014

Una historia para Julia 60


Mientras descubrís estos tiempos de vida gualeya, vos y yo guardamos una ceremonia, un guiño que nos hace felices. Tiene que ver con la música. Vos estás jugando: en lo que sea: dibujando, paseando a la mona Jacinta. Si estás muy entretenida y me lo permitís, aprovecho y escribo en la computadora. Por lo general esto sucede de mañana, mientras mamá Evangelina trabaja en el estudio. A veces busco la música que tengo almacenada dentro de mi herramienta, y sin avisar, toco la tecla indicada. Tus manos se detienen, me buscás con la mirada, te parás y te acercás. Estás a mi lado, muy sonriente mi Julia. Te miro y vos estirás los brazos: querés upa. Así empieza lo mejor: te alzo, apoyás la cabeza en mi hombro, trato de pasearte al ritmo de mi blues, digo que trato porque papá nunca bailó, y entonces es medio de madera, pero te juro que con vos en brazos tengo la sensación de remontar este sueño en un barrilete. Descubrís tu cara para mirar tu manito izquierda, que juega en el aire al compás de la música. Yo espío tu perfil mientras sumo mi mano al juego de la tuya. De felicidad está hecho tu retrato. Nos alejamos de la computadora, regresamos: felices durante dos o tres blues: Eric Clapton, B. B. King, Johnny Winter, Buddy Guy, Steve Ray Vaughan, Otis Spann, Freddie King, Pappo. Tu felicidad en mis guitarras, en mi blues, en la sintonía de mi abrazo. Como si bailáramos, pero en barrilete.

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