Pensamiento uno

Desde que descubrí el camino hacia la luz, no paro de rebotar contra la lámpara.















A orillas del Gualeguay

A orillas del Gualeguay
Foto: Julio Montana

Pensamiento dos

A tener en cuenta: la felicidad es un arte efímero.

jueves, 13 de marzo de 2014

Una historia para Julia 64


A la mañana te despertás, llamás desde tu habitación: mamápapá o papámamá, así: todo junto y a velocidad. Uno de los dos acude a tu pedido y te acerca a la cama grande, pero contra todo lo supuesto, el sitio no tiene para vos especial interés. Así que enseguida viene el cambio de pañales y la colocación de la armadura para la mañana. Querés la mamadera, vas hasta la mesa de la cocina. La señalás. Tomás la leche recostada en el sillón mientras ves Paka Paka en la tv. Con mamá Evangelina desayunamos en la cocina. Terminás la mamadera y la llevás hasta la mesada. Te ofrezco una galletita. Esta combinación de movimientos se repite y se repite. Podría decirte que todos la sabemos de memoria, aunque no por eso es menos linda de transitar. Claro, que le diste una vuelta de tuerca al asunto cuando hace unos días te pregunté: ¿una galletita?, indicaste que sí con la cabeza, y cuando terminabas de agarrarla, dijiste: Y una papá. Fue la primera vez que ataste tres flores en un ramo.

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